La importancia de fomentar la movilidad en todas las edades

¿Qué entendemos por movilidad?

La movilidad se refiere a la cantidad de movimiento utilizable que uno posee a través de una articulación en particular. En pocas palabras, la movilidad es la combinación de flexibilidad y fuerza. Para tener una buena movilidad, primero se necesita una buena flexibilidad. A partir de ahí, se puede trabajar en un mejor control muscular en los extremos de este rango de movimiento. Cuanto más móvil sea una persona, más podrá maximizar su potencial de movimiento de manera segura, eficiente y efectiva.

¿Cómo podemos trabajarla?

El acondicionamiento de rango funcional (FRC) es una metodología que utiliza los últimos avances en conocimiento científico, combinados con métodos de entrenamiento probados para aumentar los rangos de movimiento utilizables y activos. Funciona al expandir sistemáticamente los rangos de movimiento del cuerpo mientras se activa el sistema nervioso para controlar los rangos recién adquiridos. Básicamente, su flexibilidad pasiva se entrena para que se convierta en una movilidad útil y funcional.

Esto se logra llevando una articulación a los límites exteriores de sus rangos de movimiento y desarrollando fuerza en esos rangos. Luego, estos rangos se trabajan diariamente, lo que hace que la movilidad recién adquirida sea más duradera y más accesible.

¿Por qué debes entrenar la movilidad articular?

La movilidad de nuestro cuerpo es otra de las partes de nuestra anatomía que debemos cuidar para evitar un desgaste excesivo con el tiempo. Según nos hacemos mayores, la edad se va notando por la pérdida de potencia muscular y con la dificultad de movimientos, ocasionado en gran medida por la reducción de la elasticidad de aquellos tejidos (ligamentos y tendones) que sirven para mantener el sistema articular con una correcta funcionalidad.

En los entrenamientos se puede llegar a pensar que lo más importante es ejercitar los músculos para ganar fuerza o resistencia, pero no es así. Si ejercitamos nuestros músculos debemos hacer una preparación previa de activación y movilidad para poder tener rangos articulares óptimos. Cuando no se lleva a cabo una buena activación adaptada al entrenamiento pueden producirse desgarros y lesiones varias que van a paralizar nuestros entrenamientos.

Se calcula que a partir de los 30 años, la elasticidad de este tipo de tejidos blandos que rodean las articulaciones empieza a reducirse. Pero en nuestras manos está evitar que esto suceda mediante la actividad física. Por lo que, si se realiza ejercicio físico con trabajo de movilidad, todas las estructuras anatómicas mantendrán sus funciones a largo tiempo, posponiendo los efectos de la edad y ganando vitalidad y movilidad en nuestro día a día.

Movilidad en la infancia

Durante el periodo de 0 a 3 años es una época de grandes cambios y progresos en el desarrollo del área motora del niño y lo que haga en ese tiempo será determinante para adquirir habilidades y destrezas más complejas en el futuro.
Al mejorar la movilidad, las capacidades manuales y el equilibrio se desarrollan. Al mismo tiempo, se estimula al cerebro a crear un mayor número de conexiones interneuronales, de modo que todos los aparatos y sistemas funcionales del cuerpo se verán beneficiados. Se aumenta, asimismo, la capacidad intelectual, permitiendo al niño leer y escribir a más temprana edad.

La educación psicomotriz desarrolla, por tanto, la inteligencia de los niños a través del movimiento. Esto se puede conseguir mediante distintos ejercicios que estimulan los sentidos y sus sensaciones como pueden ser:

  • Incitarles a alcanzar objetos llamativos.
  • Hacer actividades que impliquen el giro, arrastre, gateo o estar sentados.
  • Realizarles masajes que les permitan, además, conocer su cuerpo.
  • Utilizar juegos y canciones para provocarles distintos movimientos.
  • Jugar con pelotas para mejorar su coordinación ojo-mano.
  • Potenciar ejercicios de equilibrio y coordinación.

Movilidad en la adolescencia y etapa adulta

Si durante la adolescencia se consolida una vida activa donde los jóvenes combinan sus tardes con estudios, actividades extraescolares y además, la familia apoya y motiva a éstos a disfrutar del movimiento, se amplia la probabilidad de mantenerse una persona físicamente activa en su etapa adulta.

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