Un cuerpo sano y fuerte: La necesidad del trabajo de la fuerza

Desde pequeños en los centros educativos se imparte la asignatura de Educación Física donde se practican las habilidades motrices y las cualidades físicas básicas, como la resistencia, la velocidad, la flexibilidad y la fuerza.

En especial, vamos a hablar de esta última, sobre la necesidad del trabajo de fuerza, destacando que es una de las cualidades más importantes y que a continuación veremos todos sus beneficios.

Empecemos por definir a la fuerza como la capacidad de un músculo para superar resistencias, mover pesos u obstáculos externos o internos mediante su contracción muscular. Es decir, se trata de una capacidad que va a generar una tensión intramuscular frente a una resistencia, independientemente de que se genere o no movimiento. Se distinguen entre:

  1. Contracción muscular estática o isométrica. La contracción no genera movimiento, no hay cambio en la longitud del músculo, por lo que la fuerza generada por éste es de la misma magnitud que la resistencia externa.
  2. Contracción muscular dinámica o isotónica. Existe un movimiento que nos puede llevar al acortamiento o estiramiento muscular, o ambos. Dentro de este tipo podemos distinguir entre:
    • Concéntrica: se acorta la longitud del músculo; la fuerza muscular supera en magnitud a la fuerza externa; origen e inserción musculares se acortan. Ejemplo: trabajo de flexión de biceps en su fase ascendente.
    • Excéntrica: se estira el músculo; la fuerza muscular es inferior a la magnitud de la fuerza externa; origen e inserción se alejan. Ejemplo: fase descendente de una flexión de biceps.

La fuerza está relacionada con la mejora de la calidad de vida y la longevidad. Antiguamente la fuerza determinaba cuanto se comia, las posibilidades de apareamiento y la supervivencia misma. Hoy en día no se depende de la fuerza para comer o proteger a la familia, por tanto, se tiende a desvalorar su entrenamiento pensando que es opcional porque ya no es necesaria en la mayoría de trabajos actuales. Sin embargo, nuestra genética sigue siendo la misma y se necesita seguir desarollando y trabajando la fuerza para replicar las condiciones bajo las que evolucionó la fisiología humana, y lograr así que tanto cuerpo como mente funcionen correctamente en la sociedad moderna.

¡Toma nota
El entrenamiento de fuerza genera:

  • Músculos y huesos más fuertes, y por tanto, mayor densidad ósea y menos osteoporosis, especialmente relevante en las mujeres.
  • El músculo mejora la sensibilidad a la insulina, reduciendo la acumulación de grasa y previniendo enfermedades como la diabetes tipo II (estudio).
  • Aumenta el metabolismo basal, ayudándote a quemar más calorías en reposo y mientras duermes
  • Reduce la sarcopenia, o pérdida de masa muscular con la edad. El músculo no sólo alarga la vida, sino que alarga la vida activa.
  • Genera mayor reclutamiento neuronal. Es decir, atraen gran cantidad de neuronas motoras para trabajar en la contracción muscular, lo cual se consigue gracias a las neurotrofina. Como resultado, se originan a nuevas conexiones neuronales, un mapeo distinto de tu cerebro y con ello, la capacidad de cambiar hábitos y creencias limitantes.
  • Aumenta la hormona somatotrofina; la hormona de crecimiento. Esta es la encargada de renovar los tejidos mas rápido. En los adultos esto equivale a una mayor longevidad.
  • Produce un aumento de dopamina y de serotonina, hormonas y neurotransmisores clave para que te sientas bien anímicamente.

En resumen, a mayor masa muscular menos incidencia de enfermedades asociadas con la edad y mayor capacidad para disfrutar la vida.

Tu salud está en tus manos; ¡entrena fuerza!

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